Beneficios para el cultivo

Como herbicida de amplio espectro, efectivo contra diversas malas hierbas, el glufosinato de amonio permite la producción saludable de más de 100 cultivos, entre los que se incluyen frutas y frutos secos, colza, soja y algodón. Esto ha fomentado la disponibilidad de alimentos (y otros productos) de mayor calidad y más asequibles. Los agricultores también confían en el herbicida a la hora de tratar a los árboles jóvenes, ya que al ser un herbicida de contacto es posible controlar las malas hierbas que los rodean, sin dañar al árbol en sí.

Se utiliza en todo el mundo como alimento para las personas y para el ganado, por su alto contenido en proteína. A partir de ella se obtienen productos sólidos (harina) y líquidos (aceite). La harina de soja es un ingrediente proteínico de alta calidad y mucha demanda como componente del alimento para el ganado y los peces, así como para la elaboración de alimentos ricos en proteína, como el tofu y los compuestos proteínicos en polvo. El aceite de soja tiene diversas aplicaciones alimentarias, desde su uso como aceite de cocina hasta la elaboración de margarinas, y es la principal fuente comercial de vitamina E en la dieta estadounidense.

Los agricultores mantienen grandes rendimientos en el cultivo de la soja gracias a un control efectivo de las malas hierbas que compiten con los cultivos para obtener luz, agua y nutrientes. Junto con el uso de herbicidas de amplio espectro, el uso de variedades de soja modificadas genéticamente para tolerar a los herbicidas (TH) ofrece la forma más potente de control de malas hierbas.

Los únicos herbicidas de amplio espectro que se pueden utilizar actualmente con los cultivos de soja TH son el glufosinato de amonio y el glifosato. Hasta hace poco solo existía la soja con tolerancia al glifosato. En el pasado, la rotación insuficiente de los mecanismos de acción de los herbicidas dio como resultado que muchas de las malas hierbas que crecían en zonas de cultivo de soja ya no respondieran al tratamiento con glifosato. Por lo tanto hoy en día, los agricultores son cada vez más conscientes de la necesidad de alternar el glifosato con el glufosinato de amonio para aliviar la aparición de resistencia en las malas hierbas.

Soybean field after weed control
Campo de soja después del control de malas hierbas.

¿Sabía que...?

  • Los agricultores que adoptaron la práctica de no realizar labranza o de realizar una labranza reducida después de plantar variedades de soja con tolerancia a herbicidas ahorraron más de 885 millones de litros de combustible.
27-32 millones de toneladas  UE  0.8 millones de toneladas
EE. UU. es uno de los mayores mercados de importación de soja, con un promedio de entre 27 y 32 millones de toneladas anuales importadas, mientras que su producción es tan solo de 0,8 millones.
El cultivo de soja se disparó con los herbicidas postemergencia

El control postemergencia de las malas hierbas en el cultivo de la soja se está convirtiendo en un desafío cada vez mayor, debido a que las malas hierbas han desarrollado resistencia al glifosato. Aumentar la diversidad de los herbicidas empleados, así como usarlos en rotación con aplicaciones de herbicidas postemergencia, como el glufosinato de amonio, permite abordar una mayor variedad de malas hierbas, al tiempo que conserva la efectividad de las actuales tecnologías de rasgos resistentes a herbicidas.

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Preguntas más frecuentes» más

¿Quedan restos de glufosinato de amonio en los alimentos?

Los restos de glufosinato de amonio que puedan quedar en los cultivos y que un ser humano puede ingerir directamente o indirectamente –como resultado de consumir carne y leche de animales que se han alimentado de esos cultivos– están limitados a niveles más estrictos que los umbrales definidos para la seguridad toxicológica.

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