Beneficios para el cultivo

Como herbicida de amplio espectro, efectivo contra diversas malas hierbas, el glufosinato de amonio permite la producción saludable de más de 100 cultivos, entre los que se incluyen frutas y frutos secos, colza, soja y algodón. Esto ha fomentado la disponibilidad de alimentos (y otros productos) de mayor calidad y más asequibles. Los agricultores también confían en el herbicida a la hora de tratar a los árboles jóvenes, ya que al ser un herbicida de contacto es posible controlar las malas hierbas que los rodean, sin dañar al árbol en sí.

Además, los cultivos LibertyLink como colza, maíz y soja –modificados genéticamente– son resistentes al glufosinato de amonio. Por lo tanto, los agricultores pueden aplicar este herbicida en el cultivo para un control no selectivo y posterior a la aparición de las malas hierbas, hasta diez semanas antes de la cosecha y antes de que esas malas hierbas pongan en peligro el rendimiento del cultivo.

Las fresas son una de las frutas más populares en todo el mundo. Son una fuente excelente de vitaminas C y K y proporcionan fibra, ácido fólico, manganeso y potasio. Estados Unidos es el mayor productor de fresas del mundo (en el 2012 produjeron el 29 % de la producción mundial), mientras que España es el mayor exportador del mundo, ya que realiza un tercio de todas las exportaciones.

Las plantas de fresas son muy susceptibles a la competencia de las malas hierbas, especialmente cuando son aún pequeñas y el riego frecuente proporciona las condiciones ideales para que la maleza prospere. Dado que las plantas de fresa crecen relativamente despacio y son malas competidoras, las malas hierbas rápidamente las invaden e invaden las zonas que encuentran libres de vegetación. Los campos de plantas de fresas se mantienen productivos varios años, mientras que las poblaciones de malas hierbas cambian en esos campos, y pasan de ser anuales el primer año a una mezcla de anuales y perennes, en años sucesivos. Por lo tanto, el uso de herbicidas es un componente importante de cualquier programa de gestión integrada de las malas hierbas.

La aplicación de glufosinato de amonio entre las hileras de plantas de fresa es efectiva para controlar gran cantidad de malas hierbas y maleza de hoja ancha, al tiempo que se logra un aumento significativo del rendimiento. Su modo de acción como herbicida posterior a la emergencia y no selectivo que se degrada rápidamente en el terreno permite realizar el tratamiento después de que la planta de fresa haya crecido.

Strawberry fields after weed control
Campo de fresas después del control de malas hierbas.

¿Sabía que...?

  • El alto contenido en fitonutrientes y flavonoides de las fresas es lo que hace que el fruto tenga su característico color rojo. Los flavonoides también están asociados a una reducción en el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
  • Las malas hierbas en floración resultan especialmente peligrosas para las fresas, ya que son el alojamiento ideal para el trip de las flores (Frankliniella occidentalis), una plaga que puede causar enormes pérdidas en los cultivos.1
Fresas
Las malas hierbas en floración resultan especialmente peligrosas para las fresas, ya que son el alojamiento ideal para el trip de las flores (Frankliniella occidentalis), una plaga que puede causar enormes pérdidas en los cultivos.1
1 | UC IPM Online. University of California Agriculture & Natural Resources. http://www.ipm.ucdavis.edu/PMG/r583700111.html
El cultivo de soja se disparó con los herbicidas postemergencia

El control postemergencia de las malas hierbas en el cultivo de la soja se está convirtiendo en un desafío cada vez mayor, debido a que las malas hierbas han desarrollado resistencia al glifosato. Aumentar la diversidad de los herbicidas empleados, así como usarlos en rotación con aplicaciones de herbicidas postemergencia, como el glufosinato de amonio, permite abordar una mayor variedad de malas hierbas, al tiempo que conserva la efectividad de las actuales tecnologías de rasgos resistentes a herbicidas.

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¿Quedan restos de glufosinato de amonio en los alimentos?

Los restos de glufosinato de amonio que puedan quedar en los cultivos y que un ser humano puede ingerir directamente o indirectamente –como resultado de consumir carne y leche de animales que se han alimentado de esos cultivos– están limitados a niveles más estrictos que los umbrales definidos para la seguridad toxicológica.

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