Preguntas más frecuentes

¿Qué es el glufosinato de amonio?

El glufosinato de amonio es un producto fitosanitario de vital importancia que los agricultores de más de 80 países utilizan de forma segura desde hace más de 30 años para controlar las malas hierbas en más de 100 cultivos. Es uno de los herbicidas más efectivos disponibles para el control de malas hierbas en huertos, viñedos y otros cultivos LibertyLink resistentes a los herbicidas, como soja, maíz, colza o algodón. Su aspecto más característico es que su composición química y su particular mecanismo de acción ayudan a los agricultores a evitar la aparición de resistencia en las malas hierbas.

¿Qué alternativas al glufosinato de amonio tiene el agricultor?

El glufosinato de amonio es una herramienta esencial para que los agricultores puedan explotar un negocio económicamente viable, al tiempo que mantienen saludables los cultivos. Los tratamientos químicos alternativos al GA se pueden utilizar en algunas circunstancias, pero podrían dañar el cultivo, en vez de afectar solo a la parte de la planta con la que entran en contacto. Asimismo, tienden a tener un menor espectro de control. Utilizar métodos mecánicos para el control de las malas hierbas suele resultar considerablemente más caro y no siempre es factible.

¿Supone el glufosinato de amonio un riesgo para la salud?

El glufosinato de amonio lleva 30 años como producto de preferencia de los agricultores, en más de 80 países. Durante este período ha sido evaluado de forma periódica por organismos normativos independientes de todo el mundo, que han certificado que su uso es seguro cuando se utiliza según las instrucciones de la etiqueta. Bayer patrocina varias iniciativas de tutela de productos en las que se imparten a los agricultores instrucciones sobre cómo utilizar correctamente el producto.

¿Es tóxico el glufosinato de amonio? En caso afirmativo, ¿es seguro utilizarlo?

En la Unión Europea, el glufosinato de amonio se clasifica como potencialmente tóxico para la reproducción humana, según estudios en laboratorio (por ejemplo, en ratas) a dosis que son imposibles de reproducir en unas condiciones de uso reales y responsables. El glufosinato de amonio no está clasificado como carcinógeno ni como disruptor endocrino.

El glufosinato de amonio lleva 30 años utilizándose de forma segura, en más de 100 cultivos y más de 80 países de todo el mundo; hasta la fecha, no se conocen casos de daños en seres humanos cuando se aplica correctamente según las instrucciones de la etiqueta. Esto refleja, en primer lugar, que la dosis estipulada es mucho menor que los umbrales de seguridad correspondientes, con lo que se garantiza un amplio margen de seguridad para los trabajadores y otras personas que puedan estar cerca de la explotación agrícola durante la aplicación y después de esta. En segundo lugar, también refleja que se utilizan otras medidas para reducir la exposición, medidas que van desde formación sobre cómo aplicar el producto –según las condiciones del terreno y climatológicas específicas de la explotación agrícola– hasta el uso de tecnología adecuada.

Lo que es más, los residuos de glufosinato de amonio en los alimentos, de estar presentes, se encuentran a niveles tan bajos que, para superar el límite del umbral toxicológico de seguridad, una persona promedio tendría que consumir más de 250 manzanas en un mismo día.

¿Se considera que el glufosinato de amonio es un disruptor endocrino? ¿Puede causar cáncer?

Según la información y los estudios existentes, no hay evidencia de que el glufosinato de amonio sea un disruptor endocrino. Además, no está clasificado como carcinógeno. Se trata de un herbicida seguro para el consumidor, el operador y el medio ambiente, siempre que se use según las instrucciones de la etiqueta.

¿Quedan restos de glufosinato de amonio en los alimentos?

La exposición de los consumidores a los residuos de glufosinato de amonio a través de los alimentos se calcula basándose en los resultados de las pruebas de residuos sobre el terreno llevados a cabo suponiendo el peor escenario posible, incluyendo las frecuencias de aplicación más altas autorizadas y los intervalos de aplicación anterior a la cosecha más cortos permitidos. Basándose en esas pruebas, los restos de glufosinato de amonio que puedan quedar en los cultivos y que un ser humano puede ingerir directamente o indirectamente –como resultado de consumir carne y leche de animales que se han alimentado de esos cultivos– están limitados a niveles más estrictos que los umbrales definidos para la seguridad toxicológica y, por lo tanto, no suponen un riesgo para la salud. Por ejemplo: para superar el límite del umbral toxicológico de seguridad, una persona tendría que consumir más de 250 manzanas en un mismo día.

¿Es seguro el glufosinato de amonio para el medio ambiente?

Durante los últimos treinta años, la seguridad del glufosinato de amonio para el medio ambiente se ha examinado rigurosamente mediante extensas pruebas. Cuando se siguen las instrucciones de la etiqueta, su uso es seguro. Este herbicida no tiene una actividad significativa en el sustrato y rápidamente se degrada por la acción de los microorganismos, con lo que el riesgo de contaminación del agua es muy improbable. Es también muy improbable el riesgo para pájaros, abejas, organismos acuáticos, lombrices y otros seres vivos presentes en la tierra, siempre y cuando el producto se utilice según las instrucciones de la etiqueta.

¿Qué pruebas se realizan en los herbicidas, incluido el glufosinato de amonio, para comprobar su seguridad durante la fase de desarrollo del producto?

Para que se permita la comercialización de un herbicida, el fabricante tiene que realizar una exhaustiva evaluación de seguridad. Se trata de un proceso largo y complejo que conlleva muchas pruebas y muchos ensayos sobre el terreno. Si un producto químico resulta eficaz para el control de malas hierbas, a continuación se examina si es seguro para los seres humanos, los animales y el medio ambiente. Las pruebas toxicológicas y las evaluaciones medioambientales examinan cualquier riesgo potencial para la salud, así como los efectos del producto sobre el sustrato, el agua y el aire. Sobre el terreno, se realizan ensayos controlados, en condiciones cercanas a la realidad de una explotación agraria. En ellos se tienen en cuenta los peores niveles de exposición posibles, con el fin de establecer unos amplios márgenes de seguridad. Todos los datos obtenidos se presentan a las autoridades reguladoras correspondientes, quienes revisan los hallazgos y toman una decisión relativa a la autorización del producto. Esta decisión se basa en un completo análisis científico revisado entre pares.

¿Cuál es el estado actual de registro del glufosinato de amonio en la UE?

El registro actual del glufosinato de amonio en la UE es válido hasta el 31 de julio de 2018. Bayer opina que existen argumentos sólidos para la renovación del glufosinato de amonio. Bayer CropScience trabaja activamente para demostrar que, en Europa, la exposición de operarios, trabajadores y otras personas que estén cerca del cultivo es insignificante, siempre que se sigan las instrucciones de la etiqueta. Bayer también cree que existe una clara necesidad de mantener la posibilidad de usar GA en Europa, ya que se trata del único herbicida no selectivo que es posible utilizar en rotación con el glifosato para evitar o controlar la aparición de resistencia en las malas hierbas.

¿Se menciona el glufosinato de amonio en la lista de candidatos para la sustitución en Europa?

El glufosinato de amonio se menciona en la lista de candidatos para la sustitución publicada por la Comisión Europea en el reglamento 1107/2009 de enero del 2015. La lista no cuestiona la seguridad de la sustancia activa, que ya ha pasado los estrictos criterios de evaluación de la UE y se ha autorizado por su uso seguro. Estar en esa lista significa que los productos que contienen glufosinato de amonio tendrán que pasar una evaluación comparativa en los Estados Miembros, es decir, que se los comparará con soluciones alternativas adecuadas (químicas y no químicas) que ya están disponibles para los agricultores. Si no existen alternativas significativamente más seguras, o si la sustitución puede suponer consecuencias inaceptables, el producto se volverá a autorizar. La lista no se aplicará a las solicitudes para la autorización de productos fitosanitarios presentados antes del 1 de agosto de 2015.

El cultivo de soja se disparó con los herbicidas postemergencia

El control postemergencia de las malas hierbas en el cultivo de la soja se está convirtiendo en un desafío cada vez mayor, debido a que las malas hierbas han desarrollado resistencia al glifosato. Aumentar la diversidad de los herbicidas empleados, así como usarlos en rotación con aplicaciones de herbicidas postemergencia, como el glufosinato de amonio, permite abordar una mayor variedad de malas hierbas, al tiempo que conserva la efectividad de las actuales tecnologías de rasgos resistentes a herbicidas.

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